Sé que suena un tanto contradictorio, confuso e ilógico, pero todo puede tener su encanto según como se mire.
Al no saber que escribir, pero teniendo la necesidad de hacerlo, cosa que a mí me sucede en ocasiones, primero se siente frustración, algo no especialmente agradable. Pero precisamente por la mente comienza a trabajar, en la búsqueda incesante de algo que plasmar en palabras. Comienzan a pasar por la mente imágenes, ideas y frases inconexas, la imaginación entra entonces en escena. Yo suelo pensar en sueños, imagino situaciones en las que yo aparezco, pueden comenzar como algo normal, incluso cotidiano, y tergiversarse hasta hacerse fantástico e imposible, como recien salido del más fantasioso sueño o de la pesadilla más grotesca. Lo cual no significa que todas las pesadillas sean grotescas, ¿quién no ha sentido una punzada de temor ante la perspectiva de perderse y no ser encontrado, a veces ni por uno mismo, o hasta por algo tan simple como los resultados finales en las notas del curso?
Pero no nos desviemos del tema, ¿qué estaba diciendo?
Ah, sí.
Es en la búsqueda por encontrar algo sobre lo que escribir, para aplacar esa irritante frustración nacida de una necesidad surgida en el momento tan tonta como la de escribir, cuando la imaginación pone en marcha los engranajes de su mecanismo. Una vez escogida una situación y tranformada en algo irreal y fantástico, suelo sustituir a mi persona por un personaje nacido en la creatividad del momento, o quizás extirpado de alguna de las historias que deseché tras su creación, o simplemente dejé olvidada a la espera de concluir.
Teniendo la base de la historia y el personaje principal, el resto puede surgir sobre la marcha. Y con la mirada fija en la nada y mi mente centrada en un relato que tan solo yo puedo escuchar, llega el momento de dar a conocer dicho relato.
Bolígrafo en mano, la historia comienza a cobrar vida sobre el papel, mientras las imágenes pasan por la mente. El movimiento de muñecas se detiene brevemente, en busca del nombre, la palabra, la frase adecuada.
Y así hasta que la escritura se da por por terminada, ya sea por el momento debido a que las palabras se resisten a salir, lo que se diría un tapón creativo o una ausencia de inspiración, o porque la historia tiene ya conclusión definitiva.
Pero no siempre son historias lo que surgen cuando una no sabe qué escribir, pero siente esa extraña necesidad. A veces surgen en consecuencia textos como este.
Y he aquí los encantos de no saber qué escribir...
"Charlie Asher es dueño de un edificio en San Francisco, tiene una tienda de objetos de segunda mano y está casado con una mujer guapa e inteligente que lo quiere por ser tan normal. Sí, a Charlie le van bien las cosas... hasta el día en que nace su hija, Sophie. Justo cuando se dispone a irse a casa, ve junto a la cama de su mujer a un extraño que asegura que nadie debería poder verlo. Pero Charlie lo ve y, de ahí en adelante, comienzan a suceder cosas muy raras: la gente cae muerta a su alrededor, cuervos gigantes se posan en su edificio y parece que, allá donde va, oye susurros de una presencia siniestra. Sí, Charlie ha sido reclutado para un trabajo desagradable pero muy necesario: la Muerte. Es un trabajo sucio. Pero alguien tiene que hacerlo."
"Anna desconocía la existencia de licántropos, vampiros u otras criaturas hasta que ella misma se convirtió en una. Tras sobrevir a un brutal ataque, Anna descubre que se ha transformado en una mujer lobo. Durante tres años se ve obligada a soportar los continuos abusos a que es sometida por los miembros de su manada y a subsistir como una loba sumisa, el último escalafón de la jerarquía de los licántropos. Sin embargo, gracias a la intervención de uno de los Alfa más poderosos del país, Anna descubrirá que en realidad es una Omega, lo que la convierte en uno de los seres más extraños del grupo. El Alfa no tardará en reclamarla como suya... en todos los sentidos."
"Hija de reyes, madre de reyes, y un nombre olvidado en la historia. Así se define a la protagonista de esta novela, un personaje de origen desconocido, acogida por los albiones -pueblo céltico que en el siglo VI habitaba los montes del noroeste de España- y conocedora de los secretos de las artes druídicas, que participará en los conflictos territoriales de su época. No obstante, pronto descubrirá su ascendencia real y será reclamada por su verdadero pueblo: los godos.
"Margaret Lea no sabía mucho sobre Vida Winter. Aunque, dado el carácter hermético de la escritora, poco o nada era lo que el común de los mortales sabía de ella. Margaret, sin embargo, conocía de la existencia de un curioso libro de la escritora con una docena de relatos, cuyo decimotercer texto no era sino un error de cubierta y el único vestigio de un escrito que jamás había llegado a ver la luz: El cuento número trece. Una ausencia con un aura de leyenda, y quizás, el motivo por el que Vida Winter se había decidido a hablar en el fin de sus días".
"Jade, Ámbar y Ópalo no se han visto nunca. Cada una ha crecido en un mundo que ha creído el suyo. Sin embargo, el día que cumplen catorce años descubren que sus vidas están estrechamente ligadas. Las tres comparten un origen misterioso y un mismo destino: una profecía les obligó a dejar sus hogares y a emprender un viaje plagado de amenazas. Como única arma, cada una de ellas porta la piedra que corresponde a su nombre. Juntas, deben emprender una peligrosa búsqueda en un lejano reino hasta dar con el oráculo Oonagh.
"Mercy y su hermana Charity viven en un inmenso caserón sumido en un invierno perpetuo, de días y noches idénticas. Una y otra vez. Ella no se ha cuestionado jamás su extraño modo de vida hasta el día en que una misteriosa aparición deposita una flor sobre su almohada. Es el primer indicio de la primavera... y, sobre todo, una señal de que algo o alguien está cambiando. Intrigada por los oscuros secretos que esconde su familia, las pesquisas de Mercy la precipitan a situaciones de más y más peligro a medida que cada pieza del pasado encaja en su lugar. El mundo que las hermanas Berga han conocido empieza a deshacerse... ¿Podrán descubrir la verdad sin destruir su hogar, a su padre y todo lo que las rodea? Y lo peor, ¿podrán aceptarla?"
"Su nombre era Dina y en la Biblia apenas se la menciona para referirse a un violento suceso de venganza que protagonizaron su padre, Jacob, y sus hermanos, Simeon y Leví. Única hija mujer de Jacob entre los muchos varones que este tuvo con Lía, su primera mujer, y con sus otras tres esposas, Zilpá, Raquel y Bilhá, todas ellas hijas de Labán, Dina relata de viva voz su propia historia en lo que se supone una auténtica evocación del mundo femenino en la época del antiguo testamento. En aquellos tiempos, las tradiciones, las historias familiares y los conocimientos en general se perpetuaban de generación en generación por medio del linaje materno. Y el trasbase de toda esta sabiduría tenía lugar en la "tienda roja", espacio donde se recluían las mujeres cuando no podían aparecer ante los ojos de los hombres, durante los días del ciclo femenino, después de los partos y en momentos de enfermedad. Allí, Dina explicará las historias de sus "cuatro madres", a partir del día en que Jacob apareció en las tierras de su tío Labán, así como el azaroso traslado de su familia desde Mesopotamia hasta Canaan, y más tarde su emigración a Egipto."