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martes, 5 de noviembre de 2013

Entre extraños

Y hoy toca el último libro que me he leído (me lo terminé hace unos días, justo después de El antropólogo inocente, se trata de Entre extraños, de Jo Walton, Ed. RBA, libro el cual gané en el concurso de relatos del cual os hablé hace unos meses, nada mal para un tercer premio, sobre todo porque de los relatos que mandé el de El nombre era el que más me esperaba que ganase (bueno, mandé otro peor, pero prefiero no mentarlo siquiera...). Pobre relato de la morcilla, con las esperanzas que tenía puestas en él...

"Criada por una madre medio loca interesada en la magia, Morwena Phelps crece en Gales entre los espíritus que han convertido su ciudad en una ruina industrial y solo consigue liberarse de su cruda realidad a través de las novelas de ciencia ficción. Sin embargo, cuando su madre intenta invocar a los espíritus oscuros Mori se ve forzada a enfrentarse a ella en una batalla mágica que la deja lisiada de una pierna y provoca la muerte de su hermana gemela.
Después de irse a vivir con su padre, al que apenas conoce, acaba en un internado, donde se siente sola y aislada. Sometida a las burlas de sus compañeras y al desprecio de los maestros, solo encuentra refugio en los libros y en un intento desesperado por conseguir amigos a través de la magia, experiencia que la pondrá en contacto con su madre y con espíritus que habría sido mejor no invocar."

Bueno, la verdad es que cuando leí esa sinopsis me dejé engañar por la apariencia de típica aventura fantástica con una adolescente como protagonista. Que sí, que la protagonista es una adolescente, y sí, puede que tenga trazos "típicos", pero es, lo mires por donde lo mires, curioso. Para empezar, me gustó que estuviese escrito a modo de diario, no suelo leer muchos libros de ese tipo, me este me ha agradado. Para continuar, esa tensión cuando empecé a plantearme si la protagonista no estaba simplemente pirada y no había tal cosa como la magia y las hadas en el mundo en que transcurría la historia (supongo que alguno que se anime a leerlo terminará haciéndose la misma pregunta en aquel momento, así que le va a tocar terminárselo como a mí para salir de dudas). Y para finalizar (y esto no tiene por qué anular la duda anteriormente planteada, ahí lo dejo), me encanta ese planteamiento como las hadas/elfos como algo mágico pero que no es exactamente la concepción de hadas/elfos que tiende a aparecer en este tipo de historias.

Y bueno, con esto os dejo por hoy, ya me comentaréis si os animáis a leerlo con vuestros pareceres.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El antropólogo inocente y un nuevo hobby

Hace mucho que no me paso por el blog para escribir una nueva entrada, y hace aún más tiempo que esa nueva entrada no va sobre mis lecturas, así que, como ya tocaba, aquí os traigo una de las lecturas más recientes de cuantas tengo pendientes hablaros: El antropólogo inocente, de Nigel Barley, Ed. Anagrama.


"El antropólogo inocente es un texto ciertamente insólito del que se dijo: <> (David Halloway). El autor, doctorado en antropología en Oxford, se dedicó durante un par de años al estudio de una tribu poco conocida del Camerún, lo que constituyó su primera experiencia en el trabajo de campo, y casi la última. Nigel Barley se instaló en una choza de barro con la intención de investigar las costumbres y creencias del pueblo dowayo. Conocía la teoría del trabajo de campo, pero, como descubrió enseguida, ésta no tomaba en consideración la escurridiza naturaleza de la sociedad dowayo, que se resistía a amoldarse a norma alguna. En esta crónica del primer año que pasó en África, Nigel Barley -tras sobrevivir al aburrimiento y a desastres, enfermedades y hostilidades varias- nos ofrece una introducción decididamente irreverente a la vida de un antropólogo social.
Después de esta experiencia, el autor se incorporó al Museo Británico, cuyo departamento de publicaciones editó este texto como una curiosidad. La excitación que causó entre sus primeros lectores motivó que se publicara después en la colección de bolsillo de Penguin con extraordinario éxito."

¿Sabéis eso que suele pasar con los libros de lectura obligatoria para clase, que empiezas a leerlos a disgusto en la mayoría de los casos por el simple hecho de que no te hayan dado elección e, incluso si en otra circunstancia te hubiese gustado, les coges cierta tirria? Pues esta es una de esas excepciones. Admito que lo cogí con el recelo propio de los libros obligados, pero me ha gustado mucho. Lo recomiendo, tanto si se tiene interés en la antropología como si solo se quiere pasar un buen rato, pues es un libro cargado de anécdotas graciosas, que puede tanto hacerte reflexionar sobre diferencias culturales, entre otras cosas, como sacarte sonrisas y hasta risas.

Y bueno, lo del nuevo hobby viene a ser que ahora, además de dulces y libros, las manualidades cutriles han pasado a engrosar la lista de cosas con las que me entretengo. El otro día en casa de Mi Caballero probé suerte por primera vez con el fimo (lo que dio lugar a una especie de hada-planta y a una sirena de nombre Manola Manolo de noche, de las que por fortuna o por desgracia no tengo fotos para mostraros. Pero la cosa empezó hace ya unos meses cuando me dio por hacerme mis propias gargantillas y pulseras, de las cuales sí tengo fotos para mostrar los resultados.

Esta es la primera que hice, les he cosido lo que yo llamo "botones de clip" a modo de cierre (sé que tienen otro nombre, pero nunca lo recuerdo). Lo sé, no me he roto mucho la cabeza, pero aspiro a intentar hacerlas más "complejas" (añadir cintas o colgajos, lo siento, no doy pa' mucho más de momento).

Esta es medio obra mía medio de Mi caballero (en realidad yo solo puse los cierres, él me hizo el colgantico de la botella con la cadenita).

Este lo improvisé hace unos días media hora antes de ir a clase, porque llevaba uno de mis jerséis a rayas blancas y negras y me dio la venada de ponerme una gargantilla a juego. 

De este solo puedo decir que me apetecía hacerlo y me gusta cómo queda.

Y esto es una pulsera, se la regalé a una amiga.

He hecho otros colgantes y pulseras, pero olvidé hacerles foto antes de regalarlos.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Phoneblocks, ¿el smartphone del futuro?

Os dejo un copia y pega de la nueva entrada que acabo de escribir para el blog de mi antiguo instituto (a partir de mañana soy universitaria, pero tengo permiso para seguir escribiendo ahí ).

La idea, un smartphone compuesto por bloques que corresponderían a sus distintas funciones, completamente reemplazables y personalizables, es fruto de la mente del diseñador holandés Dave Hakkens, y en caso de que llegase a hacerse realidad (es decir, si los señores que actualmente se forran con el mundillo de los smartphone y otras tecnologías lo permiten), supondría, entre otras cosas una disminución de los desechos que actualmente se genera cada vez que un móvil cae víctima de la obsolescencia programada que nos obliga a tirarlo enterito.
Pero bueno, aquí os dejo el vídeo promocional original (en inglés), así como algunos enlaces con más información al respecto (en español):


-Página del proyecto Phoneblocks (original, en inglés)


lunes, 22 de julio de 2013

Greg, el enano que fue comido

Pues eso, nueva entrada, por si acaso no fuese que alguien las echase en falta.
Para empezar, sigo en la línea de mis últimas entradas consecuencia de mi nuevo hobby reposteril y os traigo fotos de la última tarta que decoré para el cumpleaños de un amigo.

Con todo ustedes, ¡Greg, el enano de bizcocho, chocolate y fondant (en ese orden de capas)!

El bizcocho utilizado es el mismo de las otras veces (aquí para ver la receta). Básicamente hice dos tartas, como en el caso de la tarta-dragón, una para la base y otra para el enano (que en realidad es un medio enano, solo existe de cintura para arriba) y algunos de los "escombros o restos de tierra y oro" en los que se apoya. Corté más o menos un cuadrado de una de las tartas, lo cubrí de chocolate, cogí más bizcocho de la misma tarta, lo deshice y luego moldeé a base de presionar con las manos en plan "hagamos una albóndiga", la rebocé también en chocolate, metí en la nevera hasta que el chocolate de ambas partes quedó buen duro, pegué las dos (el cuadrado es el cuerpo y la albóndiga de bizcocho la cabeza) y decoré con fondant. Entonces hice un pequeño boquete en la otra tarta, lo justo para meter un poco a Greg el enano, luego deshice más de la tarta que ya había destrozado para hacer al enano, lo coloqué por detrás (con la maravillosa colaboración del pegamento comestible, aunque supongo que también podría cubrirse todo de chocolate u otra cosa) y apliqué mi spray dorado comestible. Recubrí el lateral de la tarta base con chocolate, hice el cartelito con el nombre y la edad del cumpleañero con la fondant sobrante, ¡y listo! (y sí, sobró bizcocho de la tarta que dio vida a Greg, un buen desayuno).


jueves, 27 de junio de 2013

El "cómo se hizo" de la tarta-dragón

Bueno, llevo un poco-bastante-demasiado tiempo sin hacer entrada nueva, pero es que he estado de selectividad y demás. Para compensar os traigo fotos y comentarios sobre cómo hice mi tarta-dragón-cutril.

Lo primero, en verdad son dos tarta, una para la base y otra para el dragón, ambas cubiertas con fondant (la cual yo suelo comprar aquí en Zaragoza en la tienda de Crema y Chocolate). Las tartas son del mismo tipo que la que hice para el cumple de mi madre (aquí podéis ver la receta), aunque sin relleno.

La primera tarta fue la base, cubierta de fondant teñida de gris (la teñí con colorante negro, añadiendo poquito a poco con un palillo y amasando hasta obtener el color deseado).

La siguiente tarta la corté en partes que fui colocando sobre la base del molde en que había hecho ambas tartas para intentar montar el dragón de forma que encajase sin manchar aún la base.

Me sobraron trozos de tarta que mi madre se estuvo desayunando al día siguiente.

Luego desmonté el dragón, recorté un poco más las piezas de bizcocho para que fuesen más redondeadas, y lo cubrí pieza por pieza de fondant verde (en todo momento trabajé con fondant originalmente blanca que iba tiñendo según me parecía mejor), montándolo de nuevo sobre la otra tarta base. A continuación le añadí adornos (los pinchos azules, ojo, garras y demás).

Y el resultado final ya lo visteis en la entrada anterior:

sábado, 1 de junio de 2013

Porque aún hay cosas difícilmente prohibibles...

"No leas, los libros nos salen caros y en el ordenador te dejas la vista"
"No escribas, es una pérdida de tiempo si no mandas nada a concursos y los ganas"
"Deja de hacer dulces, es una pérdida de tiempo y dinero, ocupas la cocina, molestas"
¿Qué tiene permitido hacer? ¿Qué puede hacer? ¿Qué está bien que haga? Ni siquiera destacaba en esas cosas, pero era todo lo que tenía, lo que le hacía sentir bien... No sabía dibujar ni era estudiante de dieces, no le gustaba beber ni fumar, ni tenía dinero para viajar o ir de compras compulsivas, aunque esto segundo tampoco es una idea que le entusiasme precisamente, y lo primero quizás, quizás quizás algún día... No se le daban bien las matemáticas, ni la informática, las tecnologías por lo general parecían tener algo contra ella, tampoco tenía ningún talento musical, claro que nunca había tenido un instrumento entre sus manos para probarlo... Tampoco se lo podía comprar ni se lo compraría nadie, así que lo mismo daba. Una vez sí que se ilusionó con la idea de aprender a tocar alguno, ahorró el dinero para aquel prácticamente desconocido instrumento, dos años le llevó, y lo tenía, pero por azares del destino, y problemas en la economía familiar, tuvo que gastarlo en asuntos familiares y nunca más volvió a ver tanta fortuna junta en poder.
Ah... ¿Y qué le quedaba? Nadie le prohibía pasear, eso aún podía hacerlo, y vaya si lo hacía.
Caminó por las nocturnas calles de la ciudad del cierzo, disfrutando del último capricho que aún podía consentirse, bueno, eso y el chocolate... El aire era fresco, había estado lloviendo esos días y el verano parecía negarse a hacer acto de presencia aquel año, se arrebujó en su "bufanda", con sus casi siempre frías manos en los bolsillos del abrigo de paño negro, y aspiró aquel aire con fuerza. El pechó le dolió al momento, como si hubiese recibido un golpe, llevaba un par de días doliéndole cuando aspiraba con fuerza o se tumbaba de espaldas, probablemente se había resfriado o algo, ya le pasó algo parecido en una ocasión, cuando pilló infección de pecho y tuvo que pasarse varios días tomando unas pastillas del tamaño de supositorios y durmiendo medio sentada porque de lo contrario le era difícil respirar. Al menos esta vez era solo un dolor leve.
La punta de la suela de uno de sus botines se estaba empezando a despegar de nuevo, y fue aún más consciente de ello cuando pisó un charco y sintió el frío del agua invadir su calcetín. Podría haber dado media vuelta y regresado a casa a cambiarse de calzado, pero lo único que deseaba en ese momento era caminar y caminar hasta que los pies le doliesen a rabiar.
¿No era ese el Parque Grande? Vaya, ni se había dado cuenta de que andaba en esa dirección. Lo cierto es que le apetecía un montón adentrarse en él y perderse entre sus caminos más inhóspitos, pero era sábado, y aunque nunca había estado allí un sábado en la noche, sabía bien lo que se solía cocer, había oído mentar las suficientes veces que era zona de botellones, y más de una vez había visto las pruebas en forma de cristales rotos y botellas abandonadas por el césped, cerca de bancos, y por las cercanías del riachuelo aquel que transcurría por allí., que vete tú a saber, igual hasta era un afluente de algún río cuyo nombre debería conocer, pero esas cosas nunca habían sido su fuerte... tampoco. Pensando así, parecía bastante inútil, la verdad, ¿qué sabía hacer? ¿Postres cutres que a veces ni le salían buenos? ¿Leer, con temporadas de abandono masivo de lecturas a medias? ¿Imaginar mil historias que nunca escribe? ¿O escribir mil cosas que, o bien deja a medias, o no valen ni el esfuerzo que hace una vez al año de replegar los papeles en que se hallan y decidir cuáles guarda y cuáles tira?
Se ha sentado a la entrada del parque, no entrará, pero tampoco se decide a marcharse, no sabe a dónde ir, no es que planease llegar allí, pero ahora tampoco quiere volver a andar sin rumbo fijo y arriesgarse a ir más lejos, porque a partir de ahí se pierde seguro, con el sentido de la orientación nulo que tiene...
Se plantea el volver a casa, pero no por la seguridad del hogar, que en esos momentos no es la perspectiva más alentadora dado su estado de ánimo y lo que lo ha provocado, sino porque le están entrando unas ganas terribles de escuchar música mientras escribe. No sabe el qué, no sabe el por qué, pero le da igual lo que le hayan dicho. Contra lo de los libros y los dulces poco puede hacer realmente, pero aún puede rebelarse contra lo de escribir... A no ser que se planten en la puerta de su dormitorio a espiarla, ¿cómo van a impedir que coja libreta y papel? ¿O qué abra ese blog que parece usar solo para desahogarse y comentar cosas que le gustan o llaman su atención?
Y antes de que tan siquiera haya terminado el hilo de estos pensamientos, camina ya por Plaza España, camino de casa, de su dormitorio, tan solo se detiene un momento en el Puente de Piedra, le encanta apoyarse en los bordes de piedra y asomarse al río Ebro...

Buenos, para compensar el rollo macabeo que os acabo de soltar, os dejo unas foticos de lo que al parecer, al menos hasta que me emancipe, son las últimas tartas que he podido hacer.

Esta mariposa-tarta la hice para el cumpleaños de mi madre.

Y esta tarta-dragón la estuve haciendo ayer, aunque por desgracia no he podido llegar a terminarla... (le faltan las alas, entre otras cosas)

jueves, 16 de mayo de 2013

2 noticias: concurso y teatro


Como bien indica el título de la entrada, traigo dos nuevas noticias.
La primera, que el concurso mencionado en la anterior entrada ha alargado su plazo para presentar los relatos hasta el lunes 20 de este mes (vamos, hasta el lunes de la semana que viene).

Y la segunda noticia, ¡el estreno de la obra de teatro que Kabuki (el grupo de teatro del que formo parte) representa este año!
Otro años más lo anuncio en el último momento, pues la fecha es mañana viernes 17 de mayo, a las 18:00 en el Centro Cívico Río Ebro (junto al Carrefour del Actur, aquí podéis ver el anuncio "oficial" de la obra). La entrada, como en otras ocasiones, cuesta 2€ de nada y se puede adquirir antes del espectáculo.
La obra de este año es ¡Vaya con Decamerón!, dirigido por Olga Ezpeleta, y se trata de la adaptación de algunos de los cuentos de la obra Decamerón de Giovanni Boccaccio.

"El joven fraile tentado por los continuos acosos de seducción de Lidia..." XD